Blogs Trabajar.com - derechos A mis paisanos Venezolanos... http://marcozouvek.blogs.trabajar.com/2008/3/20/a-mis-paisanos-venezolanos 2008-03-20T22:21:31+01:00 2008-03-20T22:21:31+01:00 Marco http://blogs.trabajar.com/usuarios/861461 <P style="BACKGROUND: white"><STRONG><I><SPAN style="FONT-WEIGHT: normal; FONT-SIZE: 10pt; COLOR: #444444; FONT-FAMILY: Tahoma; mso-bidi-font-weight: bold">El concepto de Estado es simplemente un "truco legal" que justifica formalmente apetencias, arbitrariedades y demás formas del "me da la gana". Estado es lo que yo, como caudillo como simple hombre de poder, determino que sea Estado. Ley es lo que yo determino que es Ley. Con las variantes del caso, creo que así se ha comportado el Estado venezolano, desde los tiempos de Francisco Fajardo hasta la actual presidencia. El país tuvo siempre una visión precaria de sus instituciones porque, en el fondo, Venezuela es un país provisional. La sensación que uno tiene cuando viaja al Perú o a México y observa las edificaciones coloniales, palacios de gobierno, cuarteles, catedrales, inquisiciones, es decir, las formas arquitectónicas del Estado, es de permanencia y solidez, como si la noción de futuro estuviese en cada ladrillo. Quien hizo <?xml:namespace prefix = st1 ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" /><st1:PersonName w:st="on" ProductID="la Catedral">la Catedral</st1:PersonName> de México, además de edificar un concepto, pretendió exactamente levantar un templo perdurable y asombroso. Por el contrario, cuando uno entra en <st1:PersonName w:st="on" ProductID="la Catedral">la Catedral</st1:PersonName> de Caracas, termina por entender donde vive. <st1:PersonName w:st="on" ProductID="la Catedral">La Catedral</st1:PersonName> de Caracas es un parecido, un lugar grande, relativamente grande, todo lo grande que podría ser en Venezuela un lugar religioso, pero al mismo tiempo se trata de una edificación provisional que forma parte del "más o menos" nacional. Uno siente ese "más o menos" en la artesanía de los racimos de uvas, corderos pascuales, triángulos teologales o sandalias de pastores. Uno comprende que alguien levantó esa catedral "mientras tanto y por si acaso". La historia nos habla de un país rico habitado por depredadores incapaces de otra nostalgia que no fuese el recuerdo de España. Se dice que nuestros indígenas eran tribus errantes que marchaban de un lugar a otro en busca de alimentos. Pero tan errantes como los indígenas fueron los españoles. Vivir fue casi siempre viajar y cuando el Sur comenzó a presentirse como el lugar del "oro prometido", llámese Dorado o Potosí, Venezuela se convirtió en un sitio de paso donde quedarse significaba ser menos. Menos que Lima. Menos que Bogotá. Menos que el Cuzco. Menos que <st1:PersonName w:st="on" ProductID="La Paz. Se">La Paz. Se</st1:PersonName> instaló así un concepto de ciudad campamento magistralmente descrito por Francisco Herrera Luque en una de sus novelas.</SPAN></I></STRONG><SPAN style="FONT-SIZE: 10pt; COLOR: #444444; FONT-FAMILY: Verdana"><?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p></o:p></SPAN></p> <P style="BACKGROUND: white"><STRONG><I><SPAN style="FONT-WEIGHT: normal; FONT-SIZE: 10pt; COLOR: #444444; FONT-FAMILY: Tahoma; mso-bidi-font-weight: bold"><?xml:namespace prefix = u1 /><u1:P>Han pasado siglos y todavía me parece vivir en un campamento. Quién sabe si al campamento le sucedió lo que suele ocurrirle a los campamentos: se transformó en un hotel. Esa es la mejor noción de progreso que hemos tenido: convertirnos en un gigantesco hotel donde apenas somos huéspedes. El Estado venezolano actúa generalmente como una gerencia hotelera en permanente fracaso a la hora de garantizar el confort de los huéspedes. Vivir, es decir, asumir la vida, pretender que mis acciones se traducen en algo, moverme en un tiempo histórico hacia un objetivo, es algo que choca con el reglamento del hotel, puesto que cuando me alojo en un hotel no pretendo transformar sus instalaciones, ni mejorarlas, ni adaptarlas a mis deseos. Simplemente las uso. No vivo en un lugar me limito a utilizar un lugar. El gigantesco hotel necesitaba la fórmula de un Estado capaz de administrarlo. Alguna vez ¿quién sabe cuando?, fue necesario comenzar a crear instituciones, leyes, reglamentos, ordenanzas para garantizar un mínimo de orden, de convivencia. Habría sido más justo inventar esos artículos que leemos siempre al ingresar en un cuarto de hotel, casi siempre ubicados en la puerta. "Como debe vivir usted aquí", "a qué hora debe marcharse", "favor, no comer en las habitaciones", "queda terminantemente prohibido el ingreso de perros en su cuarto", etc., etc., es decir, un reglamento pragmático y sin ningún melindre principista. "Este es su hotel, disfrútelo y trate de joder lo menos posible", podría ser la forma más sincera de redactar el primer párrafo de <st1:PersonName w:st="on" ProductID="la Constitución Nacional">la Constitución Nacional</st1:PersonName>, puesto que por "Constitución Nacional" deberíamos entender un documento sincero, capaz de reflejar con cierta exactitud lo que somos, y lo que aspiramos.</SPAN></I></STRONG><SPAN style="FONT-SIZE: 10pt; COLOR: #444444; FONT-FAMILY: Verdana"><o:p></o:p></SPAN></p> <p></u1:P> <P style="BACKGROUND: white"><I><SPAN style="FONT-SIZE: 10pt; COLOR: #444444; FONT-FAMILY: Tahoma; mso-bidi-font-weight: bold"><u1:P>En lugar de esa sinceridad que tanto bien pudo hacernos, elegimos ciertos principios elegantes, apolíneos más que elegantes, mediante los cuales íbamos a pertenecer al mundo civilizado. El campamento aspiró convertirse en un Estado y para colmo de males, en un Estado culto, principista, institucional, en todo caso, legendario por todo lo que tiene de hermoso y de irreal. Las constituciones nacionales, desde los hermanitos Monagas hasta Chavéz, son verdaderos tratados de contemporaneidad y hondura conceptual. El déspota, y vaya si los hubo, jamas usó la palabra "tiranía", ni los eufemismos correspondientes, como podría ser la palabra "autoritario" o "gobierno de fuerza" o "régimen de excepción". Por el contrario, redactar una Constitución fue siempre en Venezuela un ejercicio retórico, destinado a disimular las criadillas del gobernante. En lugar de escribir "me da la gana", que era lo real, el legislador por orden del déspota, escribió siempre "en nombre del bien común" y demás afrancesamientos por el estilo.</SPAN></I><I><SPAN style="FONT-SIZE: 10pt; COLOR: #444444; FONT-FAMILY: Georgia; mso-bidi-font-weight: bold"><o:p></o:p></SPAN></I></p> <p><u1:P></u1:P> <P class=MsoNormal style="BACKGROUND: white; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify; mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto"><I><SPAN style="FONT-SIZE: 10pt; COLOR: #444444; FONT-FAMILY: Tahoma; mso-bidi-font-weight: bold"><u1:P></u1:P>El resultado es que durante siglos nos hemos acostumbrado a percibir que las leyes no tienen nada que ver con la vida.</SPAN></I><I><SPAN style="FONT-SIZE: 10pt; COLOR: #444444; FONT-FAMILY: Georgia; mso-bidi-font-weight: bold"><o:p></o:p></SPAN></I></p> <P class=MsoNormal style="BACKGROUND: white; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify; mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto"><I><SPAN style="FONT-SIZE: 10pt; COLOR: #444444; FONT-FAMILY: Tahoma; mso-bidi-font-weight: bold">El autoexilio, siempre nos golpea con una realidad mas dura de la que podemos imaginar...</SPAN></I><I><SPAN style="FONT-SIZE: 10pt; COLOR: #444444; FONT-FAMILY: Georgia; mso-bidi-font-weight: bold"><o:p></o:p></SPAN></I></p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="FONT-SIZE: 10pt"><o:p><FONT face="Times New Roman"> </FONT></o:p></SPAN></p> <p> </u1:P> </p> </P></P></P></P></P></P> MIGRACIONES Y DIGNIDAD HUMANA. http://marcozouvek.blogs.trabajar.com/2008/3/19/la-otra-conquista 2008-04-18T01:06:47+02:00 2008-03-19T00:26:40+01:00 Marco http://blogs.trabajar.com/usuarios/861461 <p> La historia contemporánea de este país y su propia situación actual no pueden<br /> entenderse sin conocer y valorar con justicia la movilidad de muchas personas que, muy<br /> a su pesar, lo han ido abandonando o de aquellas otras que, también a su pesar, se están<br /> convirtiendo en sus nuevos habitantes. Es indiscutible, en tal historia, el protagonismo<br /> de los cuatro millones de españoles que tuvieron que marchar a las Américas entre<br /> 1880 y 1935, o el de los también numerosos españoles que no cabían con dignidad en la<br /> España franquista y tuvieron que colaborar en la reconstrucción de la Europa de<br /> posguerra, como el de las innumerables familias rurales afectadas por el éxodo hacia las<br /> capitales industriales y sus cinturones metropolitanos, o los llamados “emigrantes<br /> golondrinas”. El mismo grado de protagonistas de ésta historia les corresponde a los<br /> numerosos inmigrantes africanos y suramericanos pobres que hoy se ven obligados a<br /> convivir (más mal que bien) en vuestro país.<br /> Y tal protagonismo les deviene tanto si se adoptan criterios cuantitativos como<br /> cualitativos de valoración: Sus aportaciones monetarias y productivas al crecimiento<br /> económico, sus actitudes valientes y arriesgadas, sus aperturas mentales y sus<br /> capacidades de aprendizaje les otorgan este honor. Una prueba evidente de lo dicho<br /> resultó ser el retorno de muchos de ellos, que se convirtió en motor de ciertas<br /> estructuras económicas y sociales de sus comarcas de origen, donde no existían o habían<br /> quedado estancadas. Quien es capaz de dejar su nido para poder seguir viviendo con<br /> dignidad merece no sólo el mayor de los respetos, sino el aplauso unánime de sus viejos<br /> y nuevos conciudadanos y hasta el agradecimiento de un sistema económico que<br /> cínicamente se aprovecha de ellos expulsándolos (válvulas de seguridad) y<br /> recibiéndolos (trabajos duros y mal remunerados).<br /> No obstante, el papel de cancerbero que otorgó a España el tratado de Schengen<br /> le ha ido conduciendo a la pérdida de su profundo y culto sentido de la hospitalidad (de<br /> origen, por cierto, norteafricano), de tal forma que sus gobernantes se consideran<br /> porteros y dueños de un territorio que nadie les ha dado en herencia. Todo les hace<br /> pensar que el sacramento del europeismo los ha convertido en europeos occidentales y<br /> desarrollados, por la gracia de Dios y a pesar de la Historia. Ello significa que “su<br /> casa” se ha extendido muchísimo hacia el norte de los Pirineos (donde ya no empieza<br /> África) y ha fortalecido sus muros en el flanco sur (donde ya no existe el “mare<br /> nostrum”). Esta estúpida, pacata y frágil visión geopolítica conduce paradójicamente a<br /> España a seguir siendo inexorablemente frontera del mundo desarrollado y su guardián.<br /> ¿Acaso un futuro más interesante de los países meridionales de la Europa Comunitaria<br /> no debería pasar por la superación de las propias fronteras continentales y la<br /> reconstrucción del Mediterráneo romano? Una ampliación de Europa por el norte de<br /> África otorgaría a España, por ejemplo, no sólo un emplazamiento más centrado en el<br /> conjunto territorial comunitario, sino también un verdadero reencuentro con sus raíces<br /> gentilicias y culturales, con sus viejos conocidos y parientes. Imaginarse al presidente<br /> con chilaba y turbante podría ser un buen ejercicio para despejar las dudas<br /> oficiales sobre tal parentesco. No obstante resulta curiosa la coincidencia de gobiernos<br /> sureños de la U.E. Con los planteamientos<br /> proamericanos y redentoristas del gobierno Blair, al prescindir de los criterios de<br /> justicia y derechos humanos en el tratamiento del tema de las migraciones en aras de<br /> primar unas seguridades y eficiencias francamente ridículas y obsoletas en una sociedad<br /> del riesgo, perfectamente tipificada por Ulrich Beck. Un simple y lineal neototalitarismo<br /> tiende a invadirlos apoyándose en dos estrategias (la del miedo y la del control<br /> mediático) convirtiendo a toda disidencia en sospechosa e introduciendo impune y<br /> vergonzosamente nuevas formas de xenofobia y racismo (inmigrante es igual a<br /> delincuente),<br /> “No seremos implacables más que con las mafias, adoptaremos unas actitudes<br /> exigentes y disuasorias con los irregulares, así como humanitaria para afrontar el reto de<br /> la integración, pero haremos cumplir la ley”.<br /> Colocados por encima del bien y del mal, en el trono de la máxima sabiduríapero,<br /> a su vez, muestran sus vergüenzas cuando, enumerando sus próximas tareas en<br /> relación con el asunto inmigratoiro, consideran que la más importante de ellas es<br /> actualizar el contingente en función de las necesidades de la producción y el mercado.<br /> Los inmigrantes, estámos obligados por nuestra propia<br /> subsistencia a pensar con acierto, cordura y rapidez,<br /> porque si en realidad es el<br /> mercado el que manda, sabemos que los mercados a los que servimos no quieren<br /> personas pensantes, sino máquinas de trabajo, esclavos, y de eso es de lo que muchos de<br /> ellos huyen. Pero los inmigrantes (escapando del empobrecimiento de nuestros países, causado por la rapiña<br /> indiscriminada del capitalismo globalizado, intentando sobrevivir de las tenazas de un<br /> orden global que excluye y abandona a su suerte a las cuatro quintas partes de la<br /> población mundial), siguen viniendo y siguen siendo protagonistas de vuestra historia. Ni los malos gestos, ni las nuevas normas legales frenan sus llegadas en busca<br /> de mejores condiciones de vida. Y los que vienen son los mejores, los que se atreven,<br /> los arriesgados, los que todavía pueden soñar con un futuro distinto para sus hijos, los<br /> que aprenden español con una rapidez envidiable, los que se organizan solidariamente<br /> en pequeñas comunidades familiares que aumentan y se multiplican. Y sin quererlo, se<br /> están convirtiendo en ejemplo para una sociedad decadente e inducida al pelotazo, se<br /> convierten en aldabones de las conciencias de muchos jóvenes que vegetan en institutos<br /> y universidades (siguiendo las leyes del mínimo esfuerzo) y que descubren nuevos<br /> quehaceres solidarios.<br /> La nación, el territorio, las fronteras no parecen tener hoy la importancia<br /> fundamental que a veces se les ha dado dado. Además de productores de una economía<br /> globalizada, el pueblo Español es (sobre todo) heredero de la especie humana y ciudadano del<br /> mundo. Enorgullescanse de ser anfitriones, compañeros y compatriotas de estos arriesgados y<br /> entusiastas buscadores de felicidad, porque hay que entender que la única ética posible de la globalización pasa por la<br /> interculturalidad y ello se opone a la exclusión y al encerramiento en fortalezas<br /> territoriales y regímenes de resonancias feudales. Entendemos que la solución del<br /> encierro, no puede ser exclusivamente administrativo-legal, sino que<br /> también exige un compromiso político. En función de estos planteamientos, aplaudimos<br /> y nos ponemos a disposición de todos aquellos que desde distintas perspectivas luchan<br /> por una búsqueda digna de soluciones imaginativas y positivas sin sacrificios<br /> de chivos expiatorios. ¡Ningún ser humano es ilegal!</p>